Después
de una larga “educación machista” (porque no había otra opción), ¿qué nos
quedo para el futuro inminente?; hoy podría afirmar que la institución
llamada “matrimonio” vive el peor de sus declives, las mujeres de este siglo
están sepultando al hombre que antes era necesario para formar una familia,
el aumento de divorcios llamados exprés nos vuelven más prácticos para
corregir un error que antes nos llevaba años, los sitios de internet que
fomentan la infidelidad nos llena de una bocanada de aire “puro”, la
cantidad de abortos legales e ilegales no cortan la vida la preservan para
un futuro mejor, y la televisión barata que le dieron de tragar a esta
sociedad mexicana también nos afecto a la comunidad trans, creo que desde
siempre, desde antes y desde hoy.
Si la cuestión sexual no afecta una vida, ¿porque simplemente no decir “¡me
gustan las Trans!”?. Medianamente visto se puede llevar a la pareja
homosexual a la casa de los padres con todo lo que eso conlleva, presentarlo
a tus amigos y conocidos, incluso se puede ser una celebridad y sacar
provecho de ello. Aún con todo esto la vida no está resuelta para esta
comunidad pero si es un avance con el cual ya estamos todos familiarizados.
Sin embargo alejándonos de todos estos patrones y fantaseando un poco con la
realidad (¡insisto! Los raros son ¡ellos!), ¿quién entiende a esa nueva raza
de hombres que gustan de otros hombres que se transforman en “mujeres”?; la
insistencia de encontrar a la Trans perfecta ultra femenina, que no se
prostituya, que se camufle en todo momento con la sociedad y que tenga en la
cabeza algo más que el tvnotas, es el eterno pedir de todos, el eterno
buscar de todos.
Podríamos fantasear y hablar de la mejor opción, incluso hasta tratarlo de
una manera sumisa para no dejar a un lado su machismo; esta opción tiene la
fortuna de no saber lo que es una menstruación, por ende, jamás un embarazo
así que descartados los gastos que eso implica de por lo menos 18 años,
cualquier economista sabría que somos la mejor opción. Autosuficientes,
arregladas de pies a cabeza para ir a laborar, con las operaciones
pertinentes y auspiciadas por ella misma, la que en estos tiempos y en
algunos casos ha pagado el hotel, la cena y no le falla el detalle cuando es
necesario, porque sabe el significado de la palabra pareja, para cualquier
individualista seriamos la mejor opción. La que sabe y conoce de la vida por
lo que no depende de papeles matrimoniales, no pelearía un divorcio y los
altares en donde se celebran las nupcias a los heterosexuales ella sabe que
les va bien, la envidia no cabe en ella, para cualquiera que ame su libertad
sabe que somos la mejor opción, podríamos decir que somos la victoria alada
con tetas a la cual todo mundo le dice ángel (los ángeles no tiene tetas),
digamos que hemos vencido los males, que dejamos a un lado los conflictos
que implica ser nosotras y que hoy día cada una dice soy la mejor.
Ser la mejor no es un acto imposible de lograr, ¿o sí? . . . Las leyes están
favor de un nombre legal e incluso de un matrimonio si se requiere, las
aperturas de trabajo se abren si eres la mejor, los motivos del amor y del
sexo no son obstáculo se vuelven universales sin celos ni caprichos tontos,
con la libertad de que nada te pertenece te abre las posibilidades de
pertenecerle al mundo, siendo así somos la mejor opción para aquel que no
tenga ganas de vivir lo convencional impuesto por los demás y toparse con
esa mente masculina que puede ser tan inteligente como tú.
Sin embargo con toda esta fantasía de posibilidades ¿Qué puede brindar
nuestra Trans imaginaria a este mundo?, podría ser la realidad absoluta de
aquel que sepa reconocerla cuando la tenga de frente. Si tuviera la razón de
lo escrito anteriormente, seguro que muchas de esas cosas fallarían, pero
también sabríamos que lo deseado no es tan imposible o tan alejado de la
realidad, solo es una extensión para aquel que busca su propia felicidad o
el significado de la palabra egoísmo.