¿Cómo
son la mayoría de los hombres? Muchos de ellos son un cúmulo de miedos,
dudas y sobre todo de un ego INMENSO; mirándolo todo desde el mundo Trans no
conozco hombre que no se sienta galán y que no vea toda ocasión una
oportunidad para la conquista, literalmente él puede con todas, eso lo traen
en sus genes en el término de que puede o debe ligarse todo lo que sus ojos
miren y consideren apetecible. De antemano sabemos que el hombre es
promiscuo por naturaleza; culpando una vez más a sus genes, estos hombres
hacen manifiesto de su pequeño “Napoleón” o su gran “Vikingo” según la
ocasión lo amerite sobre todo cuando se topan con otro igual, o si se trata
de presumir lo versátiles que son en la cama, la causa de todas estas
circunstancias fantasiosas es la siguiente: “Supervivencia” lo cual
también se encuentra en lo más recóndito de sus genes. Pareciera que toda la
culpa es causada por la naturaleza de eso que precisamente los hace y afirma
como hombres, sin embargo existe un cerebro que gobierna y ordena toda
causante, y más cuando esta va acompañada de la sutil educación, la cual es
el único tope que tienen para no volverse un patán.
El mundo Trans es el más susceptible por esta forma de ser de los hombres;
muchos de ellos no ven un futuro en una de ellas y no lo habrá mientras una
Trans siga agrediendo y violentando contra otra Trans o peor aún, contra sí
misma. Una sociedad tan pequeña como la nuestra es vulnerable y ante las
divisiones los únicos que ganan son ellos; ¿cuantas soportamos una persona
que no nos quiere por no sentirnos solas?, algunas tantas hasta con golpes
comparten la cama con el mismo que las agredió, y peor aún ¿cuantas no
mantienen zánganos con la esperanza de que algún día les digan “te amo”?,
estos son los hombres que no se enamoran de las Trans. Sabemos de lo que es
capaz de hacer un hombre heterosexual por una mujer heterosexual, es más
hasta de enamorarlas en los renglones de las letras o de crear los acordes
más sutiles para el oído de la conquista, algunos más valientes les dicen
jurar “amor eterno” enfrente de las santidades. Pero ¿sabe usted de alguna
historia como estas realizada para una Trans?, algunos ven como extra
grandioso el hecho de salir un par de veces con ellas y que se den por bien
servidas si de ratos le toma la mano en la calle, ¡clarooo! pretendiendo
algo más; y no es cursilería, simplemente desde niñ@s nadie educó a nadie
para amar o querer lo que resulta diferente.
¿Cómo se sensibiliza a los hombres? Sin duda no es diciéndoles ¡te quiero!,
eso es lo más fallido y fuera de contexto, no basta la belleza de una cara y
un cuerpo perfecto. ¡Cuántas conozco que lo tienen y están solas!, no es
cumpliéndoles sus fantasías y ser lindas todo el tiempo, eso al final
desgasta y los vuelve más abusivos; nos hemos vuelto conformistas con
cualquiera que nos dice “preciosas”, nos dejamos de exigir para no exigir a
los demás mucho más que migajas sin tiempo ni calidad, y tanto nosotras como
ellos nos volvimos con ese mismo tiempo egoístas.
Sin embargo no existen fórmulas que guíen a ambas partes para un encuentro
que vaya más allá del prototipo que conocemos de una Trans o de la fama que
gozan algunos hombres en cuanto a su trato; tal vez dejar de ser
pretenciosos sea la clave para bajar un poco la guardia en donde nos hemos
envuelto; repito desde hace años nos enseñaron a respetar a los demás pero
no amar a los demás.
Existen los hombres que no se enamoran, los conozco, he tratado con ellos,
veo en sus ojos cierta necesidad de afecto, de mucho sexo y que este vaya
acompañado de algo más aunque lo nieguen, veo en ellos la victoria siempre
por que les da miedo perder lo que son; no se enamoran no porque se vean
negados a ello, el caparazón es un poco duro de romper, en algunos casos se
llama sociedad y me pregunto ¿Quién no le teme al monstro de los ojos que
todo lo juzgan?.