
Hay una insatisfacción permanente, constante, entre más opciones existan más
queremos de todo, sentirlo todo, intentamos amarlo todo para comprobar que
aun nos queda algo de humanos. Si la vida es corta, cortas serán las
expectativas al caer en la rutina, y una vez más estaremos fastidiados,
apáticos, en el inmenso vacío que aparentemente a nadie asusta.
Desgastamos nuestra necia exigencia al sentirnos insatisfechos, con ello
obtenemos todo aquello que sentimos nos merecemos ¿Pero realmente fue todo
aquello que necesitabas?
Estamos obsesionados con el sexo ¡una, dos y tres chicas Trans a la semana
no son suficientes!, llegamos a masturbarnos una y otra y otra vez, y aun no
es suficiente, imaginamos la situación perfecta en un trío, una orgia o
inmensos tamaños, nada resulta suficiente para abastecer el morbo de un solo
pene, por eso buscamos más de dos y a pesar de todo eso cada uno conoce el
tope de su propio fondo.
Pero es esa misma insatisfacción que nace de la exigencia más mediocre la
que no deja sinónimos de una felicidad perdurable, desgastamos el cuerpo en
otro cuerpo de manera experimental por el afán de sentir ese nirvana que muy
pocos conocen, pensamos que el pedir ciertos prototipos nos harán
alcanzarlo, sin embargo cuantas veces hemos estado ante la suculencia y de
ella nos hemos empachado.
¿Después de tirarte al mundo en la cama que te queda? Todos sabemos
perfectamente que nos queda una soledad inmensa y ese no el problema (si es
que lo hubiera), pero el afán de querer encontrar ese “algo” que no sabemos
muy bien que es, nos hace caer en el sexo por compasión. Las Trans abrimos
las piernas y sentimientos a la mayor facilidad como si el mundo se fuera a
acabar, cuando muchas de esas personas salen de nuestros cuerpos, también
salen de nuestras vidas, es difícil entablar una comunión que vaya más allá
de la simpleza del sexo, si solo te prestas a desahogar las urgencias de los
necesitados (y vaya que somos muchos los necesitados) ¿ Qué te queda? . . .
. La simplicidad, y a las simples cosas las devora el tiempo.
Cual será
la clave para salvarme de mi ante las tentaciones, se confieza la debilidad
ante una erección cuando no se tiene apetito de eso, se confieza adicto a
todo eso que se hace ya de manera involuntaria solo por no dejar, se dice
caer en un espiral donde nadie detiene la consecuencia de los actos, todo
parece posible en un mundo imposible si se tiene dinero, ganas y valor. De
memoria se carece si se prentende revertir lo usado por algo sea solo
nuestro, en nuestro terco afán de no vernos solos nos damos a todos por
compasión, en un laberinto donde Eunice nos ha abandonado. Para algunos lo
más parecido que hemos tenido al amor se llama eyaculación.