
En México no se
reconoce legalmente la situación de personas intersexuales. Expertos
sugieren posponer cirugías de asignación de sexo tras la niñez.
Cuando Doro Dorshner nació en un hospital suizo, hace 42 años, los
médicos vieron que no era posible definir su sexo, pues su cuerpo tenía
órganos genitales tanto masculinos como femeninos. Pero por
decisión de sus padres no le practicaron ninguna cirugía para dejarle
solo uno.
Ese menor, bautizado como Paulo Alberto Ibarra, creció marginado y
víctima de la discriminación en su propio hogar; su padre -de origen
mexicano, quien lo procreó con una mujer suiza- constantemente lo
insultaba por "afeminado".
Años después Doro -que ahora radica en Guadalajara, Jalisco- decidió
adoptar ese nombre alemán neutro.
Examenes genéticos recientes indican que Doro es un hombre, pues sus
cromosomas sexuales (cariotipo) son 46XY; pero sus testículos no
descendieron de la altura del vientre; además desarrolló mamas y posee
ovarios. Él, o mejor dicho ella, se siente mujer y sabe de su condición
de intersexualidad.
Sin embargo, en países como México, donde hay poca información y tampoco
reconocimiento legal al mal llamado "tercer sexo", como se aprobó
recientemente en Alemania, la situación se complica para quienes poseen
esta condición de intersexualidad, aproximadamente una entre cada
2 mil personas.
"No es necesario y menos forzoso que las personas intersexuales se
sometan a cirugías de reasignación para adecuar su cuerpo a la
identidad de género asumida, a menos que exista una discordancia muy
severa entre mente y cuerpo", explica la química y sexóloga Isabel Saro
García.
Por ello, la especialista considera que es preferible esperar a que las
personas intersexuales crezcan y manifiesten su sexo e identidad de
género para practicar la cirugía, en vez de aplicarla a los pocos días
de nacimiento, pues con esta práctica -habitual dentro del sistema de
salud en México- se corre el riesgo de asignar el sexo equivocado.
Causas genéticas
El médico genetista Rafael Rico García-Rojas define a los estados
intersexuales, antes englobados bajo el término hermafrodistismo, como
"un conjunto de síndromes genéticos caracterizados por la presencia de
genitales ambiguos al nacimiento". Esto, explica, "impide la asignación
del sexo genital externo y la integración psicosocial de estas
personas".
Se han identificado más de 30 condiciones intersexuales, en las que
existen alteraciones en la información contenida en los cromosomas. Los
humanos poseemos 23 pares (46 en total); el último de ellos define los
sexos: XX (femenino) y XY (masculino). Pero en ciertos casos, como el
Síndrome de Klinefelter, el varón posee al menos un cromosoma "X"
extra (46 XXY).
Este síndrome, que sólo afecta varones, produce esterilidad y se
manfiesta con caracteres femeninos, como cuerpo en forma de pera y
desarrollo de pechos. Otros síndromes asociados con estados
intersexuales son el de Morris (que puede afectar a hombres y mujeres) y
el de Turner, donde las mujeres presentan solamente un cromosoma X.
Aunque su origen es genético, en estos casos intervienen también
factores endocrinológicos y biológicos externos, lo que da como
resultado que no haya concordancia entre los genitales externos, los
órganos reproductores internos, la carga hormonal y el aspecto del
individuo.
El catedrático de la Facultad de Medicina de la UNAM reconoce que en el
sistema nacional de salud todavía hay muchas reticencias para valorar
estos casos, además de que en la decisión de operarlos muchas veces
intervienen los prejuicios de los médicos que atienden esos casos,
quienes buscan evitar la indefinición sexual por las presiones sociales
y culturales.
"Las sociedades occidentales repudian cualquier variación de lo
establecido por la cultura binaria que divide a los masculino y lo
femenino con sus correspondientes genitales externos. A estas
diferencias se les estigmatiza con palabras como desviaciones,
perversiones y ambigüedad", sostiene el académico, especialista en
bióetica.
Dilemas éticos
La obligatoriedad de la cirugía de reasignación quirúrgica, así como la
de registrar en las actas de nacimiento el sexo del bebé -lo cual no es
forzoso en Australia y en Alemania a fines de noviembre- son actos que
plantean serios dilemas bioéticos, argumenta el doctor Rico
García-Rojas.
Por eso, el diagnóstico preciso y tratamiento de la intersexualidad
deben ser interdisciplinarios. "Las instituciones de salud en México no
consideran una prioridad el tema de los estados intersexuales, lo cual
nos coloca en el escenario internacional como un país con serias
deficiencias médicas", afirma el ex jefe del Servicio de Genética en el
Hospital de Especialidades La Raza. del IMSS.
¿Debe posponerse la cirugía hasta que el paciente sea mayor de edad?
¿Cómo evitar actitudes discriminatorias?, plantea el sexólogo y responde
que estas dudas deben ser resueltas no por los padres o médicos, como
sucede hoy, sino por comités hospitalarios de bioética independientes de
los órganos de gobierno.
La existencia de estos comités, añade Rico, no sólo es necesaria, sino
obligatoria, como plantea la Ley General de Salud en sus artículos 98 y
41 Bis. Sin embargo, esto no se ha cumplido, pues según un estudio
publicado en la Revista Panamericana de Salud Pública, de 616 hospitales
encuestados en México, sólo 119 tenían dichos comités.
Por su parte, Isabel Saro destaca la importancia de que estas personas y
sus familias obtengan asesoría de un terapeuta sexual, pues aun cuando
se decida postergar la cirugía, los menores enfrentarán un gran dilema
cuando tengan que ir al baño de hombres o mujeres en la escuela o
decidir si visten como niño o niña.
"El gran problema es que quienes deciden el sexo y género de una persona
son los médicos en conjunto con los padres. Lo más indicado es dejar a
la persona crecer y observar los caracteres sexuales secundarios, que en
ocasiones tampoco son una garantía. Lo ideal sería que hubiera un
registro en el acta de nacimiento, pero sin especificar ningún sexo",
advierte la doctora Saro.
ESTADOS INTERMEDIOS
Intersexualidad. Así se denomina al conjunto de síndromes
caracterizados por la presencia de ambigüedad sexual tras el nacimiento.
Origen. Es de tipo genético y obedece a alteraciones en la
información de los cromosomas sexuales. Pero se expresa también con
ciertos rasgos físicos.
Consecuencias. Según el síndrome pueden surgir trastornos como
infertilidad, crecimiento anormal de órganos y alteraciones hormonales.
Legislación. Sólo dos países tienen leyes que reconocen la
intersexualidad: Australia y Alemania, tras un cambio que entrará en
vigor en noviembre.