La casa de las chicas trans

Alguien muere de Amor, Alguien vive de Deseo

Alguien muere de Amor, Alguien vive de Deseo

“No todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama”

Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) escritor español


Por Zitadina

El amor nunca termina en su búsqueda por encontrarse… Los deseos tampoco. Tratamos de mirarle en otros ojos, en otra piel; no sabemos estar solos necesitamos de alguien para subsistir entonces se vuelve valido el ir de persona, en persona.

Se le llama amor a esa carga energética que atraviesa tu columna, recorre el sistema nervioso y se anida en tu cerebro, explota en tus ojos, late el corazón y los latidos no son otra cosa que unos labios asfixiados por el sol hechos desierto.

Edades tienen los ciclos, y los deseos hasta donde el cuerpo dé, también tienen ciclos. Lolitas, efebos, vírgenes, inocencia, damas y caballeros perversos, lo inmaculado…

Mitos y pasiones son solo eso y terminan cuando las galaxias estallan; y a todo esto, ¿la edad importa? Quien lo ha vivido diría que no, quien lo ha sentido no mira su edad ni la de los demás.

Que difícil decir “te quiero” “te amo” más aun gritárselo al mundo, por educación, por compromiso, por la simpleza de decirlo, porque no hay más frases. Por necesidad, porque también quiero oírlo yo, por que no me queda más y por el simple deseo.

Es bien sabido que el amor no tiene edad, ni los deseos tampoco; todos ellos emergen de manera que no te das cuenta. Una madre en estado de lactancia que amamanta a su hijo, ejerce una fuerte relación afectiva y sexual, se combinan dos necesidades fundamentales para el hombre, el deseo de alimentar el cuerpo a través de una teta o sea, a través de otro cuerpo, y el amor que surge como necesidad, de siempre entregar algo más que simple alimento o sea entregar el cuerpo.

Amor y deseo, si van por separado son solo silencio; de el eco pocos saben su fórmula. La historia como tal, en su mito o realidad, nos ha brindado ejemplos de grandes amores de grandes deseos y estos no llevan cánones de edades, de estatus, de gustos; supieron ser ellos a costa de todo, a costa del simple deseo, del simple enamoramiento, de lo prohibido.

Amor y deseo es desgarrarse las ropas, es comer de la fruta negada, son los oídos ciegos, la boca sorda, los ojos mudos, son la razón que no logra comprender el por qué te amo y la ignorancia que me grita: ¡ámala!.

Somos semilla nos vamos esparciendo en recuerdos, somos un hecho de lo vivido de lo realizado, amamos porque no tenemos más opción, deseamos porque es nuestra naturaleza.

Por Zitadina




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