Cuando un hombre no puede encontrar un sentido profundo del significado, se distrae con el placer”. Víctor Frankl (1905-1997)
Neurólogo y psiquiatra austríaco.

Hay gustos tan culposos que se vuelven un deleite, ya sea de manera individual o colectiva, para ello no necesitamos de tener un buen gusto, con el simple hecho de ser uno mismo es más que suficiente. Para el show buisness el dinero siempre será un factor y también su motor, lo cutre puede pulirce, los detalles tratarse y la calidad ser mejorada; para esta hambre de crítica voraz el esfuerzo nunca es suficiente, exigir, exigir y exigir es nuestro himno que cantamos cuando nosotros hemos hecho poco o nada. Para la industria del entretenimiento hay un lema: quién le tenga miedo al fandom, no nació para la fama.
En esta creatividad carente, hacer la copia y superarla es un golpe de suerte, pero si esta nace en territorio mexicano se vuelve un grito desesperado de acción y de atención, su llamado dice así: " Se buscan feminosas, con la personalidad suficiente para triunfar o destruir" a todo personaje que surga de ahi le crecerán enormes tentáculos de porras y abucheos. No es un secreto que los creadores de contenidos poseen una mente maquiavélica para que sus realitys shows sean entretenidos, sobre todo para ese dedo flamigero que exige el consumo insaciable, por ello sus personajes son seleccionados y adiestrados para que su mente sensible soporte la opinión del mounstro plataformico que somos.
La Más Draga nace de una necesidad identitaria de ese mundo de las Drag's Queens el cuál se estaba formando en los Estados Unidos desde hace años, volviendose un fenómeno que se tomó en serio cuando empezó a ser reconocido por los EMYS. Cuando se dieron cuenta que este formato empezó a generar dinero, un universo leonino apostó por la ganancia, ¿Y el talento? Si bien el concepto del show buisness esta ahí, el talento de cada personaje le dio la forma y el color que se necesitaba; en México no fue diferente sólo se le dio el toque mexa que todo lo vuelve folclórico. Es innegable como una vez más lo femenino, envuelve de magia el universo, pero este universo en particular esta ejecutado con manos masculinas, y con un sentir identitario que va de lo gay a lo binario pasando por lo trans. Muchas excusas se han generado de ese ejercicio de plasticidad que es el ser una Draga, desde diferentes artes hasta el encontrar un camino de transición de género fuera de la pantalla, algo que parecía un mero espectáculo se convirtio en un estilo de vida.
El surgimiento de reinas, de mujeres trans y de ocho temporadas a las cuales se le suman dos temporadas especiales; La Más Draga se ha mantenido en el gusto culposo de un público que dice tener la razón o dice que lo pudiera hacerlo mejor, este proyecto independiente ha crecido de manera sorpresiva, pasar de lo austero a la capacidad de llenar un recinto, proyectarse en cines y ser tendencia en el streaming, nos muestra de que esta hecho el poder adquisitivo tanto de los creadores así como de los consumidores. Pero el ojo heterosexual, sobre todo el de los hombres no es ajeno a este mundo, mucho del gusto va de que son hombres vestidos de mujer, (vulgarmente hablando) un gusto culposo que por demás sigue existiendo entre aquellos que ven lo femenino por encima de todo, pero con esa fantasía que se desborda en el imaginario de una entrepierna, lo que tus ojos ven es la exacerbación de lo que sería una mujer con diferentes facetas, desde un personaje de un comic, hasta un cuento de terror, pasando por una superheroina, o lo clasico del glamur y lo fashionista, todo eso, aderezado en una competencia.
Actualmente el Drag no es ajeno a nadie, incluso tanto mujeres como hombres heterosexuales lo han ejecutado, su hoy poder adquisitivo lo hacen atrayente, lo confirman los antros, los bares, los cines, las canciones, los espectaculos alusivos y sus números en aumento lo reafirman, por ello tenemos una o varias reinas arrastradas favoritas, feminosas talentosas que por su puesto vienen dispuestas a darlo todo.
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