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“La mejor amiga y la peor enemiga del hombre es la fantasía.”. Arturo Graf
Hetero-Pasivo
No hay tiempo que no llegue, ni hora que no se cumpla. La exigencia de los tiempos lo amerita; sin tabús, sin complejos, pareciera que ya no hay nada que perder. Ese término intimista que siempre existió hoy, se devela con un orgullo tan similar al mes del pride, y se confirma que la heterosexualidad no es sino otra parte de la diversidad, esa de la cual tanto se mofan algunos. En la sexualidad todo orificio merece ser explorado y tocado en primera persona, incluso explotado con el consentimiento, sin dejar a un lado que desde la mente se origino ese "algo" que se despertó a la par del sexo. Mirar nuestro entorno influye para que después todo se vuelva íntimo, es justo en la privacidad donde las exigencias del cuerpo se formulan con las fantasías y los apetitos adquiridos, estando ahí, entre el deseo y la culpa ¿Quién es el verdadero amo? Descubrirse en la adolescencia con el mismo sexo por esa conexión de género, abrió las posibilidades, pero el gusto por el sexo contrario detuvo las mismas; feminidad, masculinidad o ambos algo definió el gusto para el futuro. Sin embargo esa necesidad que tienen algunos hombres por ser penetrados hace que ese estandarte de la héterosexualidad que con tanto orgullo ondean se caiga con mucha facilidad, para ello otro hombre o una mujer trans que aún conserve su miembro cumplen con el cometido de su deseo reprimido, sin descartar por supuesto la posibilidad que una pareja heteronormada acuerde el uso del cinturón con dildo, aunque con esa practica se confirme que una mujer físicamente hablando no este diseñada para penetrar, bajo esa premisa las ganas aumentaran de saber lo que realmente se siente tener un pene dentro. Para englobar algo tan complejo ha nacido, sin tapujos, el término hetero-pasivo mismo que desdeña tanto la homosexualidad como la bisexualidad, por ser inferior a ellos. Eyacular estimulando la próstata es de los orgasmos más satisfactorios e intensos que sean derivado de la práctica sexual, se consigue por la introducción de dedos, juguetes sexuales o un pene; pero también hay algo oculto en esa placida sumisión que nos deriva de una mente siempre dispuesta a exigir ser penetrados, en esas urgencias disponemos de quien sea, pero que tenga un buen pene, en ese estado de ebullición no importa la belleza, el buen cuerpo, ser hombre, mujer o quimera, nuestro placer es la meta. Por lo tanto todo hombre debería de experimentar eyacular bajo el estímulo de la próstata, de hacerlo ese gusto indescriptible cambiaría los términos sexuales a los que estábamos acostumbrados, porque todos y todas viviríamos en la constante práctica de la penetración como si fuera la gran panacea, y ser activos se volvería una obligación. Si las mujeres trans reunimos todo lo que engloba la complejidad del sexo, por qué ese desprecio de aquellos que viven en su burbuja de normalidad, lo que siempre fue un privilegio, termino siendo una envidia a la compleja existencia. Zitatvsmx@gmail.com Twitter @zitadina
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