
“Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque muy pocas de ellas lo recuerdan.”Antoine de Saint-Exupéry
Barby y Ken
La inocencia tiene mucho de magia, lleva la ilusión en su estado más puro, crea mundos imaginarios sin necesidad de la inspiración y en la mayoría de las veces carece de malicia en sus hechos. Ser un infante trans sin la necesidad de decirlo se vuelve complicado con el paso del tiempo, pero cuando lo eres de la manera mas natural simplemente fluye. Cada 6 de Enero con la llegada de los Reyes Magos, los que sabemos de la fecha padecemos las injusticias de la vida desde muy corta edad; desear con la ilusión de un niño una Barby ha sido el acto más valiente que una niña trans enfrenta a esa edad, cómo explicar desde tu lógica que el gusto por lo femenino es tu naturaleza, que no existen las rarezas cuando tu mente hace clik con las niñas. Ante negativas se buscan soluciones y para eso uno se ingenia las estrategias para lograr el objetivo, es entonces cuando en tu carta a los Reyes Magos les pides algo masculino, un Ken, sí él eterno novio teto de la Barby que en automatico te da las facultades de tener la otra parte, ese complemento del juego que tu mente planeo para obtener tu primera muñeca en un intercambio maquiavelo y fríamente calculado. Existe un roce y una primer fascinación con lo femenino cuando eres niño, sobre todo en los diferentes juegos que sueles tener en esas edades de infante, cualquier trapo se convierte en un vestido, una toalla en la cabeza en una melena espectacular, y una muñeca es el trofeo representativo en físico de lo que probablemente puedes llegar a ser, tan importante se volvió para nosotros ese tipo de juegos por que fue lo más cercano al mundo perfecto donde queriamos vivir, aun sin saber que éramos, solamente sabíamos que ahí había plenitud.Anhelar una muñeca Barby fue el inicio del futuro, queríamos ser una de ellas como ninguna otra niña lo deseaba, se entiende ahora por que la mayoría suelen ser tan femeninas cuando lo logran, o del por qué el esmero en el arreglo personal para darle validez y sustentabilidad a nuestro yo. ¿Casualidad?, nada es una casualidad, infancia es destino, y si Barby a podido ser todas la vidas y profesiones posibles es por que puede. Ser niño o niña se olvida tan rápido, pero el deseo vive lo suficiente para hacerse una realidad. El futuro pinta distinto para las y los próximos seres trans que vengan, así que la fortuna de nacer en los tiempos evolucionados y pulidos por otros para que la vida se vuelva tan abundante como los buenos deseos, se lo debemos a esos que estuvieron antes que nosotros, que no se nos olvide que si somos felices hoy día fue gracias a ell@s. Una Barby también fue una semilla.
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