
“La conciencia del peligro es ya la mitad de la seguridad y de la salvación.”Ramón J. Sénder
¡Peligro!
A las mujeres trans se les complica la vida por partida doble, en la era de la ultra información, en la era de las igualdades, en la era del empoderamiento femenino, todo se volvió un peligro. Ser mujer es un peligro y serlo siendo trans condenó la espectativa de vida de muchas en una lejana realización, si aún estando confinados por motivos de una pandemia se sabe de asesinatos a mujeres trans por motivos de odio, esto solo nos dice que como sociedad algo esta podrido. La expectativa de vida en transexuales y transgenero va de los 35 a 50 años como máximo, las muertes de activistas y trabajadoras sexuales se quedan en el olvido, una cifra más, una muerte más, el día a día de un país que tiene cimientos de sangre. Una de esas muertes que hizo eco en la sociedad confinada fue la de: Maria Esther Montaño médica y mujer trans de 48 años. Cuando el Sector Salud más necesita de personal médico en México o los agredian o en el peor de los casos los asesinaban; por partida doble Maria Esther fue privada de la vida, ser médico y ser mujer trans no fue una buena combinación en tiempos del Covid19. La falsa hipótesis del suicidio no cuadra para nada con los pocos videos que hay de ella, esplicando lo orgullosa que era ser ella misma, educando con el ejemplo al exponer en conferencias su condición de género, lo decía sonriendo de la manera más natural y fluida. A pocos días de celebrarse la marcha del orgullo gay se dio la muerte de la doctora, de manera tibia se tocó el tema en las plataformas de dicha celebración digital, pareciera que en una fiesta de colores no cabe el luto, después de eso siguieron los asesinatos: Verácruz, Colombia, el Estado de México por solo mencionar algunos se sumaron a la cifras olvidadas ¿Quién nos mata? ¿Quién se siente dueño de nuestra vida? La mortalidad de algo que es invisible nos atemoriza y todo lo vuelve peligroso, pero no es tan distinto de aquellos asesinos que quedan impunes, ambos son tan letales por que se reproducen en miles en todos los lugares del mundo. La posibilidad de que Maria Esther Montaño fuera asesina por su condición es muy alta. Entre la lucidez que la doctora aportaba al mundo, afirmaba que la sexualidad estaba en la mente, si alguna persona no tuviera extremidades de la cintura para abajo no dejaba de ser hombre o mujer según el caso, y que la mejor manera de tratar a una persona trans era dirigiéndose a esa persona como la viéramos en los contextos de masculino y femenino acostumbrados. Sí las circunstancias nos obligaron a una cuarentena sin fin, las mismas circunstancias nos harán que salgamos a un mundo mucho más peligroso aún ¿Quién está preparando para eso? Zitatvsmx@gmail.com Twitter @zitadina
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