
“...Y has que lo malo sea bueno, impuro lo bendeci’o… y en el último momento, di mi nombre a la cara”Fragmento de la canción “Di mi Nombre” Compositores: Antón Álvarez Alfaro / Pablo Díaz Reixa / Rosalía Vila Tobella
Mi Nombre
De nuestro propio dolor somos el centro del universo, punto de partida donde se balancea el ego y la razón, y así surge la frase: "duele más un dolor de muela, que una matanza en Zambia". Cuando nos sentimos atacados verbalmente, lo que se vulnera realmente es lo que consideramos nuestra verdad, pero en los tiempos de las redes sociales, ejercer el activismo de lo políticamente correcto deriva en que cada uno defendera su derecho a la libertad de expresión. Amarse a uno mismo, como deberíamos amar a los demás, no precisamente resulta conveniente, eso significaría imponer una prueba de amor que se volvería fallida, y es que convencerse a uno mismo que su cuerpo no concuerda con la manera en la que uno lo mira no resulta fácil (disforia de género) y si los que nos rodean nos recuerdan nuestro conflicto a cada segundo esto se vuelve una pesadilla. Y es que la mayoría de la gente Trans ha aprendido a burlarse de eso mismo para hacerlo llevadero; el humor bastante negro con el que algunas se dirigen a otras en el caso exclusivo de las amigas, con el adjetivo de: "el señor", "el macho", "el chacal" no resulta un escándalo ya que entre los iguales les rige la misma ley. Un detalle de vida que solo tienen las personas trans, es la de renacer en cuerpo y psique para despues adoptar una personalidad y también un nombre propio que englobe la transformación. De la noche a la mañana pasamos de Pedro a Pamela y que eso el resto de la gente lo adopte como su verdad resultará complicado y más si quedan vestigios de lo másculino, cosa que las privilegiadas (que son pocas) con una apariencia muy femenina no tendrán un problema con el mundo visual en el que caminamos, a las que somos feas nos cuesta más trabajo todo, como reconocer nuestra propia belleza por ejemplo, o incluso pedir que nos llamen por nuestro nombre. No me imagino a Valentina Sampaio (modelo trans brasileña) llegando a un Starbucks y al pedir su orden la reciban con los adjetivos masculinos de los que a leguas carece. He visto y me ha pasado que niños (por muy producida que este una) a los cuales atiendo en la estética le preguntan (afirman) a sus papás: "¡Es hombre!" A quién se pretende engañar cuando un niño dice la verdad. La discriminación, la transfobia, el racismo y demás adjetivos cuando quieren ser erradicados es pedir un mundo perfecto que jamás existirá, pruebas de ello, dos mil diecinueve años me dan la razón, el como vivir con ello y de que manera afrontarlo es lo que nos vuelve diferente al resto, que se difunda una agresión no soluciona nada, solo nos muestra lo que está pasando y en donde estamos parados. Educar es sanar pero con imbéciles es perder el tiempo. Pedir que me llamen por mi nuevo nombre no solo es un derecho ganado, también fue una bofetada para aquellos que con su supuesto amor nos eligió llamarnos así. Zitadina@hotmail.com Twitter @zitadina
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