Ese
afán de querer comprenderlo todo nos está inquietando de más, si en algún
momento de la vida nos vamos a equivocar siempre será fácil arrepentirnos,
si nos arrepentimos en los parámetros de “lo normal”, tal vez y solo tal
vez, no nos hemos equivocado lo suficiente.
Si de lo normal pasamos al otro lado de lo normal ¿En dónde caben las
ofensas?, si entre los iguales las cosas resultan claras, sencillas y
contundentes en donde simplemente los enojos no caben, sepa usted que
nosotras las “mujeres trans” simplemente no nos soportamos, que existen
tiempos en donde no es agradable ser uno mismo, si los demás tuvieran la
fortuna de cambiar de forma radical su vida tal vez entenderían mejor a esos
otros; meterse en otra psique y en otro cuerpo sería el sueño dorado de
muchos, incluso he escuchado en boca de hombres idiotas la siguiente frase:
“si fuera mujer sería bien puta”, sin duda no saben lo que dicen y no
piensan lo que dicen.
Ser “mujer” no es cosa fácil y esto al parecer lo entendieron muy bien
Orlando y Mikael, dos hombres que muestran una realidad en los tiempos de la
Suecia de los años 60´s, 70´s y actuales. Nacer hombre, cambiar a una mujer
transexual y después volver a ser hombre, se lee como un cuento de ciencia
ficción, pero en una realidad lograda es un remolino de emociones que
también se podría traducir a vivir un infierno en la tierra.
Ninguna vulva nos vuelve mujer, ningún pene nos vuelve hombres, si para
poder entenderlo habría de castrarnos ¡Que esperan algunos para que así sea!
Orlando que en su etapa de transición se hizo llamar Isadora y que incluso
estuvo casada por más de 11 años con un hombre heterosexual, resulta que su
matrimonio fracaso (adivine usted porque), Mikael desde su terrible entorno,
el amor simplemente no conoció. Desde las necesidades o nacen los éxitos o
nacen los fracasos, el mundo actual de todo se llena o de una ansiedad
terrible, o de un morbo incontrolable, de una carencia de todo, o de una
necesidad de pretensión y otra tanta de repulsión. Estos dos hombres que
fueron mujeres pueden hoy día gritarle al mundo lo que es vivir de verdad en
su verdad.
¿De qué se ha arrepentido usted? Fue la pregunta que se lanzo en una radio
local de Suecia, Orlando y Mikael se conocieron tiempo después al coincidir
en esa pregunta y tener ambos una situación peculiar -la reasignación sexual
de mujer transexual-, desde mi punto de vista creo que es lo más fuerte que
le he visto hacer a una persona muy por encima de su condición sexual,
Orlando le grita a Mikael : ¡Un pene no te hace hombre! y efectivamente no
lo hace hombre, así como un par de silicones no te vuelve mujer pero en
ambos casos como ayuda: Si cierto éxito para las trans es su pene y que un
par de tetas solo para ellas sean un adorno más del vestido ¿Qué orilla a
una persona a mutilar una parte de cuerpo para sentirse cómodo? cortar de
tajo algo creo yo que es una forma de auto castigo (según lo veo en Orlando
y Mikael) es innegable que alguien no sienta placer en un órgano sexual y
más terrible aun negarte el derecho a sentir, pero si nos volvemos
tolerantes y respetuosos para que cada quien haga de su vida un papalote, la
sociedad Sueca le reclama a Mikael la negativa de volver a operarlo ya que
en ambos casos las operaciones las pago el gobierno, ¡y si señores! Esto no
es un juego, a favor estoy de que se le niegue o en su caso que se la pague
él.
Afortunadamente la chicas de hoy en día ya tienen y reciben mayor
información acerca de los cambios de sexo, la mayoría en su caso se las
pagan ellas mismas y casi siempre quedan divinas, que ironía que en algunos
casos, lo que tanto utilizaron para obtener tanto dinero ahora se lo quieran
quitar, hay una máxima que dice: ¡business is business!
“Los arrepentidos”
De Marcus Lindeen
Teatro Helénico Av. Revolución 1500
Lunes y martes 20:30 horas
Con: Margarita Sanz y Alejandro Calva.