Pareciera
un común denominador el hecho de saberse sola. Y que desperdicio el negarle
tanta capacidad a una trans por el simple cambio momentáneo de la carne, y
de aquí se podría desprender la siguiente pregunta ¿qué tan común y
corriente pretendes ser?
¿Acaso no es una petición de necedad el que una trans quiera ser igual que
el resto del mundo, cuando fuimos concebidas en la indistinción?. Sí la
valía que ejerce el derecho, por la simple acción de ser nos valiera parte
de la felicidad, entonces cualquier gobierno del mundo debería preocuparse
por la felicidad de sus citadinos, o tal vez sea que todo el mundo en sus
respectivas capacidades es la parte proporcional de lo que para algunos
significa la justicia y para otros la felicidad, dicho de otro modo, todo
gobierno que se sustenta de decir que trabaja para su pueblo, debería
preocuparse por el mismo sin distinción alguna.
Sin embargo en las obligaciones se acoge el derecho, por lo tanto pocas son
las leyes que vuelven a una trans una persona feliz; pero las realidades
siempre superan la ficción, a pesar de que México se sustente como un país
de libertades y progreso (o al menos eso nos han hecho creer), mucho le
falta para que las garantías individuales se han eso, una garantía.
Qué lástima que unos pocos en mi país hagan la diferencia, basándose en su
asquerosa doble moral para detener el progreso de los demás, para ellos
también existen otras tantas que tan poco han hecho
la diferencia; pero eso si, cuando es necesario, absolutamente todos exigen
que la ley sea para su ley, la cual es pronta y expedita en el momento en
que se sabe el status social o la cuenta del banco. Así es como surge la ley
de los iguales para los iguales y la de los desiguales para los desiguales.
De ahí surge la necedad de cualquiera de nosotras por ser legalmente trans
en un mundo contagiado por la heterosexualidad. El debate inexplicable del
por qué la naturaleza doto de diversidad cada rincón donde habitan los
genes, no solo resulta misterioso, sino fascinante, y en esa misma
naturaleza también existen leyes y una de ellas es la del “equilibrio”. Por
eso mismo ninguna fémina trans tiene la posibilidad de concebir un bebé, si
para ello la naturaleza se encargo de eso, la ley refuto dicho legado; pero
siendo crueles e inconscientes ¿quién tiene ganas de traer un hijo a este
conflictivo mundo?, sin embargo existen trans que han formado una “familia”
en la ilegalidad de la misma, y en los rincones donde la justicia tan poco
las ampara. Este es el México que si se puede muy a pesar de todos, el que
pocos conocen y al que muchos les duele mirar, si no es así, pregúntenle a
la iglesia que opina de otras.
Agradezco mi pausa, lenta, volátil y efímera trans-nacionalidad mexicana.
Gracias a ella se cómo opera y bajo qué condiciones he de guiarme en las
leyes de esta ciudad, y digo ciudad ya que por ahora el DF es el único lugar
en todo el país donde legalmente puedes llamarte y ser bajo tu condición
femenina y aunque pausada, lenta volátil y efímera esta ley que es tan
burocráticamente castrante es una realidad que pocas la merecen, ¿Cuántas
han hecho lo legalmente correcto para merecerlo? Si, muchas con los pies
descalzos pasean en la ilegalidad de su ser, y es cierto que con este
ejemplo la ley no debería ser para cualquiera.
Sin embargo muchas van diciendo “Yo soy” a un sin serlo de manera legal.
¿Cuántas en la realidad solo son horas de placer y su verbo carcomido?; para
decir “Yo soy “ te tiene que sustentar la valía de serlo más allá de tu cara
bonita, del cuerpo que envejece y de la lengua que siempre se adelanta a tu
cerebro. El gobierno a actuado (en poco) de manera legal a favor de la
comunidad LGTB. Es tu derecho como tal hacerlo valer, pero vuelvo a
preguntar ¿La ley realmente se hizo para tod@s, y tod@s se la merecen?.