
Quienes sienten
esta atracción no son homosexuales: en muchos casos, son hombres casados
o en pareja. Y hasta se enamoran de su chica trans. Una realidad que
vale la pena conocer… Aunque nos duela.
Dr. Walter
Ghedin.
La normatividad social establece dos tipos de género basándose en “la
naturaleza” de nuestros cuerpos: machos y hembras. Sin embargo, la
naturaleza no es la única regente de la sexualidad. La experiencia
humana es tan vasta y compleja que supera con creces a los determinantes
biológicos. Por lo tanto, existen sexos y sexualidades:
Sexo biológico: varón, mujer, intersexual (cuando coexisten caracteres
de ambos sexos).
Sexo psicológico o identidad de género: masculino, femenino, transgénero
(travestis, transexuales).
Deseo sexual: heterosexual, homosexual, bisexual.
Una travesti, al igual que un transexual, no es un varón homosexual que
se viste de mujer. Es una mujer trans (se siente mujer pero no niega su
origen del sexo opuesto). En el primer caso (la travesti), mantiene sus
genitales y no se acompleja por tenerlos; y en el segundo caso (la
transexual) necesita operarse para readecuar su cuerpo físico a la
experiencia subjetiva de sentirse mujer.
Aclarando estas diferencias entre sexo, género y deseo, el abanico de
posibilidades se abre, de tal manera que una mujer trans puede tener
deseos de estar con un hombre o una mujer; o un hombre heterosexual
podría verse deseando a una mujer (biológica y psicológicamente
constituida) o a una mujer trans (travesti o transexual).
Los hombres la quieren completa
No es ninguna novedad: hay hombres que buscan travestis para tener sexo
y otros que se enamoran y construyen una vida en pareja. A pesar de los
avances en materia de sexualidad y aceptación de lo diferente, la
tendencia a encasillar existe.
Se cree que un hombre que busca travestis o transexuales es un
homosexual encubierto. No es así. Es un varón (identidad de género: se
siente masculino), es heterosexual (desea estar con una mujer…Pero
trans). A estos hombres heterosexuales les atrae el cuerpo femenino, se
sienten fascinados por sus curvas, la sensualidad, y hasta la libertad
para el juego erótico.
Hay algunos que son tan exquisitos que rechazan cualquier gesto viril
que se cuele o el timbre de voz levemente grave. Puede parecer una
paradoja, pero por un lado rechazan signos de virilidad en la figura y
en el comportamiento, pero la presencia de los genitales masculinos los
atrae.
Están los que desean a las travestis y eligen el cuerpo “completo” que
se le ofrece; otros gustan de transexuales operadas, o en vías de
readecuar sus cuerpos.
En muchas de las relaciones con travestis el hombre ocupa un rol pasivo,
o hay versatilidad y se intercambian los roles, práctica que una
prostituta u otra mujer no podría hacer por motivos lógicos.
(Aclaración: el sexo anal no es sinónimo de homosexualidad; el erotismo
homosexual puede o no incluir esta práctica).
Si hay oferta de prostitución de mujeres transgénero es porque hay
demanda. Los varones que buscan tener relaciones con travestis no lo
hacen sólo por mero juego o por salir con amigos a una aventura exótica.
Les gusta y lo disfrutan, sólo que unos pocos se animan a decirlo.
Algunos sienten que se excitan más que con sus parejas mujeres. Cuando
logran un placer alto con las chicas trans quieren repetir la
experiencia. En algunos casos surge el dilema existencial: ¿con quién
tengo que estar: con mi novia mujer, o mi chica trans?
A los hombres enamorados de mujeres trans se les presenta el gran
desafío de blanquear una relación que puede generar incomprensión, burla
y rechazo. Sólo unos pocos valientes se animan.
Ser infiel con una chica trans.
Existen hombres heterosexuales, en pareja o casados, que esconden sus
gustos por mujeres transgéneros. Muy pocos se animan a confiarles a sus
parejas actuales por dónde discurre su deseo.
Las mujeres más abiertas aceptan que pueda haber interés, pero no
permitirían jamás que su hombre salga alguna noche a saciar sus
inclinaciones paralelas. Admiten la necesidad de su partenaire y hasta
se permiten fantasear tener una chica trans en la cama, o jugar con
algún dildo (consolador) y que ella lo ate a la cintura a la manera de
un pene artificial. Hasta ahí llega el permiso.
Los hombres que desean a una chica trans, y están en pareja, se ven en
una disyuntiva angustiante, mucho más que si la otra opción fuera una
mujer. Los que no pueden confesar su atracción prefieren ocultarlo. No
obstante, la conducta que adoptan puede llamar la atención: llamados
encubiertos, frecuentes salidas nocturnas, uso desmedido del chat o
ingreso a páginas de prostitutas trans. En la cama pueden mostrar una
disminución del deseo o una exaltación del mismo cuando se exteriorizan
fantasías que incluyan a travestis.
Un hombre heterosexual que desea a una mujer trans vive preso de la
normatividad social (bajo el amparo de las creencias religiosas), que no
le permiten una expresión autentica de lo que siente.
Tiene que cumplir con las reglas impuestas para un hombre biológico, que
se siente hombre psicológicamente, pero que desea igual o más a una
mujer transgénero que a una mujer biológicamente y psicológicamente
configurada.
Los hombres y las mujeres homosexuales han logrado más aceptación y
viven sus vidas con más libertad, les toca el turno a las mujeres y
hombres transgénero. Y a los hombres y mujeres que se enamoran de
ellas/os.
Por el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo..