
Washington, DC,
30 de abril.- La hija del presidente cubano Raúl Castro, la sexóloga
Mariela Castro Espín, podrá viajar a la ciudad estadunidense de
Filadelfia para participar en un foro sobre igualdad de lesbianas y
recibir un premio por su tarea a favor de los transexuales en Cuba,
anunció este martes la organización del evento.
“El Foro de la Igualdad se complace por que el Departamento de Estado
haya afirmado los valores democráticos al autorizar que Mariela Castro
hable en el foro”, dijo el director del evento, Malcolm Lazin, en un
comunicado.
El foro, que se celebrará en Filadelfia del 2 al 5 de mayo, se centrará
esta edición en Cuba y la “historia, avances y desafíos de la comunidad
LGTB (lesbiana, homosexual, bisexual y transexual)” en la isla, según su
programa.
Mariela Castro, sobrina del líder cubano Fidel Castro, es la directora
del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (Censex), desde el cual
ha encabezado una fuerte campaña a favor de la comunidad gay y
transexual de la isla, que hasta no hace tantos años discriminaba a los
homosexuales y los obligaba a realizar trabajos forzados.
En Filadelfia, recibirá el Premio de Aliado Internacional para la
comunidad LGTB del Foro de Igaualdad, además de participar en un panel
sobre Cuba.
Según había denunciado la organización la semana pasada, el Departamento
de Estado le había concedido a Mariela Castro un visado para participar
en varias actividades en Nueva York, pero que no le autorizaba a
desplazarse hasta Filadelfia para participar en el foro especializado,
que denunció que los valores para la comunidad gay que ha defendido la
hija del presidente cubano “merecen el derecho a ser escuchados
independientemente de los sistemas políticos”.
No es la primera vez que una visita de Mariela Castro a Estados Unidos
provoca revuelo político.
El año pasado, esto se convirtió incluso en un elemento de ataque en la
dura campaña electoral que libraron el demócrata Barack Obama y su rival
republicano Mitt Romney, quien criticó la concesión de un visado a la
conocida cubana para participar en un Congreso en San Francisco como una
“bofetada” para la disidencia de la isla de una Casa Blanca que ha
“ablandado” la política estadunidense hacia Cuba..