Adela
Hernández es la primera mujer transexual en ser elegida concejal en
Cuba. Ha sido en su pueblo, Caibarién. Una victoria que considera su
mayor victoria contra todos los “repudios” que ha sufrido en sus 48 años
de vida, que no ha sido precisamente fácil. Mostrándo ya desde niña su
identidad femenina, en los años ochenta conoció la cárcel por
“peligrosidad social”.
Adela Hernández vive en una humilde casa de madera en Aguas Indias, un
barrio marginal de Caibarién. Allí es una mujer popular, empeñada en
mejorar las condiciones de vida de sus vecinos. Quizá por eso se impuso
con claridad a sus dos oponentes para hacerse con el puesto de delegado
a las Asambleas Municipales del Poder Popular. “Mis dos oponentes eran
funcionarios de esa Asamblea y yo soy de la calle, un homosexual abierto
que se siente como mujer desde que nació y que se inyecta hormonas
femeninas desde hace tres años”. “Mi comunidad me acepta como soy y ese
es mi triunfo, a las cosas las llamo por su nombre y voy a buscar
justicia para ellos”, añade Hernández, de identidad femenina aunque se
refiera a sí misma como homosexual.
La historia de Adela es ejemplo vivo de la evolución de la sociedad
cubana por lo que a la realidad LGTB se refiere. Se sentía mujer desde
niña, pero sufrió el rechazo de su familia. Llegó a ingresar en prisión
en los años ochenta, una época en la que la diversidad sexual era tabú
en Cuba. Pero es una luchadora nata. “Yo siempre me he impuesto a la
sociedad: no querían que me vistiera de mujer, me cargaba la policía,
pero yo seguía haciéndolo, y me he dado a respetar como soy”, afirma. Es
además una provocadora nata: aunque no tiene ropa de hombre la pidió
prestada para acudir a su primera primera reunión como delegada vestida
de hombre. “Lo hice para defraudarlos a todos, porque esperaban verme de
mujer”, cuenta divertida.
En su barrio, algunos la tratan de “él” y otros de “ella”, pero la
mayoría de los vecinos creen que es la persona idónea para
representarlos ante el olvido de las autoridades porque “no tiene miedo
a expresar lo que siente”.
La realidad LGTB en Cuba, una evolución complicada.
Cuba ha sufrido una larga y terrible historia de persecución de las
personas LGTB, que poco a poco ha ido evolucionando a mejor. El propio
Fidel Castro, ya anciano, reconocía en 2010 su responsabilidad en
aquella “gran injusticia“, según sus propias palabras. Una evolución en
la que ha sido determinante el papel de Mariela Castro, hija del
presidente cubano Raúl Castro y directora del Centro Nacional de
Educación Sexual (CENESEX), que además de intentar sacar adelante una
legislación que reconozca las uniones entre parejas del mismo sexo ha
impulsado, por ejemplo, la introducción de la cirugía de reasignación de
sexo a cargo del estado. Pero ni siquiera para Mariela Castro es fácil.
Sus intentos por promover una legislación en favor de las parejas del
mismo sexo cuentan con importante oposición dentro del propio régimen
cubano, pese a que la propia Mariela insinuó hace varios meses que su
padre estaría a favor. De la posible discusión anunciada en enero de
2012 nada se sabe todavía.
A lo largo de los últimos años no han dejado de producirse sin embargo
denuncias -infundadas, según Mariela Castro- de detenciones y arrestos
de personas homosexuales, especialmente en lugares de encuentro (playas,
parques o cines) así como de mujeres transexuales que ejercen la
prostitución. También perviven episodios de discriminación. El último de
los casos de los que nos hicimos eco fue la muerte de una mujer
transexual mientras se encontraba detenida tras una redada, que comenzó
a sentirse mal pero a la que los agentes no habrían prestado atención
hasta que fue demasiado tarde.