Me he preguntado sí acaso he hecho lo correcto en mi forma de ser y de
pensar en todo este tiempo donde la banalidad de un supuesto sueño (en su
mayoría inconcluso) ha permeado mi vida; sin duda la respuesta para todo eso
ha sido la palabra equivocación. Una y otra vez he tenido que darme de topes
en la pared sin sangrar solo para justificarme y decirme que “aquí no pasa
nada”, sin embargo algunas de esas situaciones que yo consideraba fallas en
su momento, se convirtieron en un estandarte de verdades absolutas, y ese
maldito circulo donde fulanito se “enamora” de perenganito pero ni caso le
hace porque perenganito está enamorado de zutanito, se volvió el pan nuestro
de los días venideros, si acaso suena conocida esta retorica sabremos que
somos unos verdaderos estúpidos.
Amar de manera única y a su vez universal resulta complicado, problemático y
en muchos de los casos sinónimo de infidelidad; podría afirmar que la
palabra respeto es más completa y suficiente para dejar de complicar la
existencia y pasar a los planos paralelos en donde todo es posible, creíble
y pensante, siendo así viviríamos en el “país de las maravillas”, pero
¡no!... Ellas (Trans), nosotros y ustedes resultaron ser más complejos de lo
que se imaginaba, la princesa caballero se reúsa a ser
despreciada-obsesionada, ustedes se niegan a amarla-respetarla y nosotros
justificamos-rechazamos la razón.
No todo lo que te desprecia resulta ser del todo malo, sobre todo si el
tiempo te hace justicia y lo devuelve diciéndote “Tú no eres como las demás
Trans” ¡zaz! golpe certero para tu razón amaestreada de amaros los unos a
los otros, aunque uno se diga muy hombre y la otra muy mujer, vuelvo a
repetirlo esto en el “país de las maravillas”. ¿Pero que les hace a estos
volver con tal afirmación y con el rabo entre las patas?
Si eres necio no te preocupes, la vida solita te hará entender a golpe de
martillo que eres un imbécil, gobernado por otros imbéciles, la mayoría
viven contigo o trabajan contigo y son ellos los que no te dejan ser al
100%. Ya sabes, criticar en estos tiempos y en los otros es de lo más cool,
sin importar que ninguno de los críticos este contigo cuando te pese la
soledad, por lo tanto hacer de tu corazón una nuez es el resultado de lo que
nosotras terminamos levantando, irónico para todos aquellos que dicen “¡es
que son lo máximo!” (pero eso si, a escondidas, no sea que alguien nos vaya
a ver). Muy a pesar del mundo cambiante, revolucionario y tecnológico, no me
atrevería a decir que hoy día somos un mundo mejor.
Los débiles se enamoran con mayor facilidad, los fuertes en algún momento
caerán pero los estúpidos no saben distinguir lo bueno cuando lo ven y peor
aun cuando lo tienen en su manos, el miedo les come las ganas de decir un
“te quiero”, por eso mismo la vejez es patética, necesitas del madurar para
entender que en todo estabas muy equivocado y que dejaste pasar el tiempo.
El amor es para los estúpidos, pero es peor ser un estúpido sin amor.