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Zitadina

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¡Cómo te pareces al agua, alma del hombre! ¡Cómo te pareces al viento, destino del hombre!

Goethe (1749 - 1832) Dramaturgo Alemán.

 

 

 

Hombre Princesa

 

 

I’m Every Woman

 

La naturaleza en algunas de sus especies no conoce de prejuicios, suele ser tan libre que se da el lujo de transformarse, si lo creé necesario. Pasar de macho a hembra de forma orgánica en una metamorfosis donde el único fin es la prolongación de la vida, no es solo sorprendente, es causante de envidia en un cierto sector de la humanidad.

 

El hombre en su territorio masculino mantenía años atrás una forma de comportarse y de pensar que lo definían como eso, hombre. Por siglos se pensó que todo giraba en torno a él, y así fue. La testosterona dominaba el mundo. Sin temor al equívoco las hormonas decaen con el paso de los años; y no sólo te cambia de manera externa, cuando nos volvemos viejos ya no hay nada que perder, ya no importa lo que digan de nosotros, por fin comprendimos que nosotros éramos el mundo.

Pero cambiar y adaptarse no solo es un privilegio de las especies animales, el ser humano también es capaz de eso, si así lo requiere, puede incluso modificar su medio ambiente para ello.

 

El ser hombre es una ganancia que va en aumento. Si en algún momento de la vida le da miedo que alguien más que no sea un hombre heterosexual comienza a gobernar espacios, truncará todo eso que no se asemeja a su espejo. Ganar-ganar es una condición de todo aquel que intenta gobernar esos espacios. El hombre, macho y heterosexual no es la excepción se ha vuelto una princesa con el paso del tiempo, su figura es más sofisticada, incluso gastan más dinero en su actual apariencia que las mujeres.

 

ÉL quiere ser ahora el conquistado por que ya no implica un desafío el deseo. ÉL ya no recorre distancias, se auxilia de App's que lo facilitan todo. Él, está a favor de la igualdad, por que paga la mitad de todo. Él, aporta su miembro, ya que parte del mundo gira alrededor de él. Él, acosa de manera sexual, ya sea violentando, pagando o ejerciendo presión, lo que sea. Ya todo se volvió normal.

 

La fama por la cual el tan mencionado "Chacal" siempre ha sido un platillo recurrente en el ámbito gay y trans, tiene un trasfondo netamente sexual y social. Nadie que se diga mujer desea un hombre-princesa en su cama. Si haz de soportar un hombre mínimo que este lo sea en la cama y en la vida diaria. Comparando el hombre-princesa con el chacal, este primero pierde toda proporción de deseo, un ejemplo actual es: los hombres jóvenes millenials. La costumbre de tenerlo todo gracias al esfuerzo de sus padres, ayudado en mucho por la tecnología y la apatía que eso conlleva, ha dejado la relación de pareja a un nivel totalmente inmaduro; lo cual nos dice que no estamos preparados ni para el éxito, ni para el fracaso en una relación. Posiblemente entienda a los millenials, nada es más importante que uno mismo. 

Sí la vida no se trata de sufrirla; justificable es que los hombres de hoy día tengan su palacio, las manos de seda y un espejo que a todo asiente en positivo ¿Alguien necesita algo así?

 

El tener un hombre rudo pero educado, es el equivalente a tener una mujer puta en la cama, pero dama en la calle.

 

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