
“La heterosexualidad no es
normal, solo es común”
Dorothy Parker: Escritora norteamericana
Castrando al hombre
Para cualquiera que se diga
hombre, pero verdadero hombre, el nacer con un pene es sinónimo de hombría - del
genero macho erectus - y por ende un guerrero masculino en una sociedad que se
presume normal o heterosexual.
Pero nacer en un cuerpo “equivocado” ¿en qué te convierte?... Hoy día muchos le
dicen “heteroflexible” a una basta gama de matices que da la sexualidad. Por
ejemplo un hombre que gusta del pene de otro hombre pero jamás con un hombre.
¿Eh?, dirían algunos, pero ejemplos como este hay muchos.
¿Qué es lo que vuelve común a este tipo de géneros? El juego de la mente es
tanta que escapamos a una “heteroflexibilidad” palpable. Sé que toda esta gama
nace de un punto, que es la curiosidad. ¡Sí! esa que mató al gato o la que
terminó por condenarlo en un sub mundo lleno de…? ¡Variedad! Y a la variedad la
da el probar, el curiosear, el experimentar y el realizar; esto vuelve a una
persona en experta en el ramo que sea; pero si hablamos de un personaje trans
esto implica “complejidad” y es algo con lo que muchas luchan por entender y
amar y esto al principio no es fácil, pero ¿quien dice que, amar es fácil?
El rollo mental de nacer equívoca, de asumirte mujer sin serlo, de soñar que
muchas cosas pueden cambiar, creer que el príncipe azul llegará, etc. todo eso
acaba con el paso de los años. Qué fuerte volver a cambiar una y otra y otra
vez, verte mujer funcionar como un hombre en la cama y no perder identidad.
Mezclar hombría con feminidad, fuerza sexual con delicadeza, testosterona con
cientos de inyecciones para dejar de ser uno y pasar a ser una y ocultar la
herramienta todo el día y jalarla hacia atrás para que nadie “lo note” ¡y qué
dolor!. Que basto universo “heteroflexible” ¿no crees?
Aunque no me siento parte de esa palabra ni yo ni ninguna, tal vez tú sí y aun
así esa visión puede ser falsa, diferente o indiferente. Castrarse no solo es
físico y aunque algunas lo llevan acabo (eso si que es un hombre) y es de
admirarse, la realidad va mas allá de eso. ¿Qué tal castrarnos lo que estorba?,
castrar lo que no nos gusta, lo que sobra; castrar una vida estancada, castrar
un sentimiento, castrar un mal momento, castrar una relación falsa. Castremos
nuestra sexualidad y volvámonos uno solo. ¿Qué importa quien tome el rol? Sea lo
que sea, si la sexualidad tuviera un nombre yo le pondría.
Honestidad
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